Ser coleccionista es divertido

5 Minuten SammlerIn sein

Una de las muchas citas artísticas de Berlín es 48 Stunden Neukölln , por desgracia más una fiesta que una propuesta sólida de contenido. Las galerías del distrito están abiertas en horario inusual y se programan tantas actividades y tan diversas que parecen querer dar más importancia a la cantidad que a la calidad. Curiosamente la “exposición central” se sitúa en un centro comercial. Con mi firme creencia en que no importa tanto el lugar de exposición si no cómo se hace, cabe decir que el espacio asignado estaba bastante bien organizado. Otra cosa es el concepto ya que no todas las obras acaban de encajar bien en la muy amplia y vaga idea de “coraje” en la que han querido centrar la exposición.

La iniciativa que captó con diferencia mi atención procede de Frauen Museum, una asociación sin sede fija que tiene como objetivo promover el trabajo de mujeres artistas mediante exposiciones y promoción. 5 Minuten SammlerIn sein es un proyecto participativo que asegura que cualquiera puede sentirse como un coleccionista de arte por unos minutos. El proceso empieza con la elección por parte de la persona de 3 obras entre varias que la organización había traído, todas de las diez artistas participantes. Éstas son colocadas en la pared y la persona es fotografiada con ellas como si estuviera en el salón de su casa con su propia colección. 

Lo cierto es que había cola de más de 20 minutos para hacerse la foto, consiguiendo una participación de público, en su mayoría no relacionado directamente con el arte, que pocas veces se logra en arte contemporáneo. El coleccionista fugaz hace una selección rápida y superficial basada únicamente en el formalismo, sin ni siquiera conocer el título o autor de la pieza. Esa dinámica lúdica podría verse como el máximo exponente del arte como capitalismo y consumo, incluso como elemento de poder. De todo menos de reflexión o cultura contemporánea. ¿Por qué si no a tanta gente le hace gracia sentirse coleccionista de arte contemporáneo si la mayoría no ha ido a ver una exposición en su vida?

Las fotos resultantes se colocan una tras otra en la pared, quedando como prueba de qué obras han sido elegidas más veces y cuales menos. Las obras a elegir eran dignas de feria de arte, dignas de centro comercial incluso. Foto y pintura, colores vivos, alguna pieza escultórica de hierro forjado. Todo bien vistoso. Se me escapa si tanta ironía era intencionada o ha habido algún estrato irónico accidental.