El siglo underground

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Adiós verano, adiós Festa del grafisme. Esta ha sido la primera vez que voy, pero ya la séptima que Grrr organizan talleres, exposiciones y charlas relajadas entorno al diseño gráfico en Portbou a finales de septiembre.

Ayer Óscar Guayabero presentó su exposición Gráfica Canalla, con origen en dos artículos publicados en la revista Visual y que seguramente se ampliarán hasta ser un libro. Se trataba de una ristra de pósters pegados en la pared de cemento de un túnel. Una estética underground para una historia underground: un recorrido visual por la contracultura del siglo XX. De los dadaístas y futuristas al punk, de la Bauhaus escuela a la Bauhaus banda, Warhol y la creación de The Velvet Underground, portadas célebres de Sonic Youth o manifestaciones antiglobalización.

Muchos datos difusos se superponen en esta copia de la copia. Es el rastro de unas imágenes y un imaginario que siempre se han movido contracorriente y contra el establishment, teniendo una estrecha relación con la política. Demasiada información que es difícil de ordenar y digerir, puesto que todo está conectado y un tipo de imagen, incluso a veces sin saberlo, se ha transmitido y perpetuado en el tiempo. Todos los protagonistas de la exposición tienen en común la fascinación por lo prohibido y, según Guayabero, el crimen como una de las bellas artes. Un crimen sintomático o en contra de algo: aquello inesperado que se sale de lo normal y que es capaz de provocar pesadillas a los más acomodados.

Como se puede ver, todo esto tiene mucho de muchas cosas. Primero de historia del arte, empezando por las primeras vanguardias y siguiendo con la música popular. También hay diseño y diseñadores (o la falta de ellos), y el nihilismo de gran parte del pensamiento más reciente. Cómo se llega al punk desde el dadaísmo es algo que Greil Marcus ya planteaba en Rastros de Carmín y que próximamente David G. Torres volverá a tratar en relación con el arte contemporáneo en CA2M.

Puede que la falta de fe que la crisis y unos cuantos políticos están dejando a sus espaldas ayude a que nos acordemos más de todos estos pequeños gestos, tan conectados con su contexto. Todos se podrían estudiar con detenimiento desde muchos ángulos distintos: música, arte, diseño, filosofía, incluso antropología. Me gustaría que se unieran esfuerzos desde varias disciplinas para estudiarlo y contarlo con mayor perspectiva, al fin y al cabo, es la historia que configura gran parte del poso cultural del último siglo.

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Dos historias

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Una semana después de la inauguración de la tercera edición de Art Nou, primera visió en las galerías de Barcelona ya he visto la mayoría de exposiciones y me gustaría destacar dos trabajos.

El primero es de Yurian Quintanas cuya exposición fotográfica documental Happy Nothing en la Galería Balaguer habla de la vida en el desierto de California. Personas como ex-convictos o veteranos de guerra deciden alejarse de los demás desplazándose hasta ese lugar inhóspito de infraestructuras precarias. Se percibe cierta conexión con el trauma, la herida: una huida hacia el vacío para curarse o, simplemente, vivir en paz. Las fotografías, tanto de paisaje como retratos, contienen toda la fuerza del lejano oeste americano en nuestro imaginario. Una historia de lo marginal, áspera pero hasta romántica. La idea del malestar en la sociedad (bastante adecuada aquí y ahora) y del aislamiento como elección son temas que me gustaría investigar desde el arte algún día.

El segundo se encuentra junto a Mercedes Mangrané y Quim Packard en Cyan Gallery: Antoni Hervàs explora lo ocurrido con la canción Mprazish del búlgaro Azis, un tema que se hizo muy popular. Recordándolo pone de manifiesto cuestiones controvertidas como el apoyo a la canción por parte de la mafia durante la guerra de los Balcanes, o el travestismo de su autor y la posterior utilización para fines dispares, algunos incluso homófobos. Todo tiene un aire caricaturesco en el que el límite entre la broma y lo serio se difuminan en una total ambigüedad ideológica. Los dibujos vistosos de Hervàs colocados dentro de cajas de cassette ayudan a transmitir esta idea y nos recuerdan que cuando la obra se muestra al público queda en sus manos para transmitirla, transformarla y utilizarla.

Partiendo de un hecho real lejano geográficamente y por lo general desconocido para nosotros, ambos artistas muestran su valor universal elaborando un pequeño relato alrededor de esa historia.

Nuevas estructuras y nueva temporada

Hace cosa de un mes asistí por primera vez en la vida a un Instameet. Sí, una reunión de Instagramers. Cosa de amistades metidas en el tema, ya que yo utilizo la famosa aplicación bastante poco y sin ninguna meta en concreto. Se trataba de Regenerate14, un evento organizado por The Lab Magazine en el hostel berlinés Generator que tenía como objetivo ganar clientes y renovar su aspecto.

Se trataba de música, alguna perfomance y sobretodo instalaciones por varios rincones del hostel encargadas a unos cuantos artistas. Todas eran muy vistosas y enfocadas a ser fotografiadas. Los instagramers en cuestión asistían y publicaban fotos con el hashtag adecuado y así el hostel conseguía publicidad. Muchos de los asistentes eran instagramers de varias procedencias con miles de seguidores, algunos ya se conocían de otros meetings y de interactuar a través de la aplicación. Hay empresas que debido a su gran cantidad de seguidores, les encargan que fotografíen cosas o eventos de forma remunerada, pequeños encargos de gran difusión y coste mínimo para las empresas igual que pasa con tantos bloggers que promocionan productos.

La sensación ese día en el Generator Hostel era de fiesta y de inauguración. Todo puede verse como bastante banal, una forma de pasar el rato y establecer lazos sociales, pero también de negocios. Conseguir seguidores nuevos, y conocer instagramers influyentes. Aquí es donde todo se mezcla: acto social, acto de negocios, acto festivo. Y uno hace fotos de su día a día mezcladas con encargos para empresas. Los límites entre lo verdadero y lo falso, lo real y lo irreal se desdibujan tanto que casi dejan de existir.

Podríamos decir que hoy empieza oficialmente la temporada artística en Barcelona, como, intuyo, en muchas otras ciudades. Tras el verano se reanuda el ritmo de inauguraciones incluyendo la posterior fiesta de las galerías de Art Barcelona en La Capella. Allí se mezcla de nuevo la fiesta, la inauguración, la vida personal y la profesional. Por desgracia, en arte contemporáneo la mayoría de veces ni siendo un buen profesional puedes ganarte la vida: hay poco publico, cada vez menos subvenciones y las empresas no suelen invertir.

¿Es lícito vivir siempre de subvenciones?¿Hace falta acercarse a un público más amplio? ¿Hay que conseguir inversión privada? ¿Puede hacerse sin rebajar la calidad? Unas preguntas eternas. Lo que es seguro es que las estructuras están cambiando, quizás a mejor. Los nuevos negocios surgidos en la web 2.0 podrían ser inspiradores para todo el sector cultural. ¿Alguna idea para esta recién estrenada temporada?