El comisario expandido

He empezado a formarme en diseño gráfico. Esto me ha llevado a darme cuenta de que mis métodos para según qué trabajos de diseño están muy cerca de los métodos curatoriales: busco información, me adueño de ella y la intento utilizar creando algo nuevo con un mensaje determinado. En este sentido, ahora me encuentro a medio camino entre el creador y el comisario que, de hecho, muchas veces no deja de ser también creativo, aunque de otra manera. Bea Espejo resumía bien la complejidad de esta profesión al principio de un artículo de El Cultural del 2012:

La del comisario siempre ha sido una profesión ambigua, y siempre ha estado en el centro de un eterno debate alimentado por la evolución de su función, el estatus de su poder, la tarea de definir su campo de acción y su responsabilidad con el artista y con el público. En cuatro décadas, ha vivido ciclos de todo tipo: de nacimiento en los 70, de gloria en los 80, de boom en los 90, de sobresaturación en los 2000 y, ahora mismo, de replanteamiento.

Todavía dentro de ese replanteamiento, cada comisario interpreta su labor de una forma determinada. Todos tienen cosas en común, inherentes a su trabajo: la construcción de relatos y discursos. Transmitir un mensaje. Algunos enfatizan la faceta de mediador, como vínculo entre arte y público y normalmente centrados en aspectos sociales y educativos. Otros pueden prescindir del artista: el comisario recolector que, vinculado a la idea de colección y archivo, reordena el material para explicar su discurso. Un ejemplo de esta forma de trabajar es la de Gráfica Canalla, exposición de la que hablé hace poco.

¿Debería expandirse definitivamente el concepto de comisario? Ahora más que nunca tanto comisarios como otros agentes culturales buscan otras formas de trabajar, por necesidad económica y casi psicológica. Ante la recesión incesante y siendo la cultura una de las primeras víctimas de recortes económicos, ¿qué hacer? Para empezar, intentar llenar el vacío que han dejado esos recortes. Eso sí, casi siempre sucede en la máxima precariedad, un tema que daría para mucho. Hay muchas maneras de entender el comisariado, y se puede hibridar con muchos otros campos, desde el del artista hasta el del investigador, dinamizador o productor.

Al fin y al cabo, todo se puede comisariar. Todo se puede organizar y dotar de coherencia. Todo se puede asesorar y acompañar, sin olvidar la importancia de la idea a transmitir. Hay muchos formatos que van más allá de la exposición, terrenos que tengo intención de explorar desde el arte y el diseño.

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