Despropósitos by MACBA

Ha sido una semana de despropósitos culturales en Barcelona. Protagonizados por el MACBA, en concreto por su exdirector Bartomeu Marí, el resumen sería este: falta de transparencia en una institución pública, trato inadecuado a los comisarios de la exposición y censura en pleno siglo XXI con una obra que a estas alturas no escandaliza nada. Una cadena de hechos totalmente innecesarios, pues al final la exposición se inauguró y la obra la ha visto mucha más gente de la que la habría visto en circunstancias normales.

Vuelvo a compartir el documental MACBA: La dreta, l’esquerra i els rics, buena herramienta para entender como se organiza este museo y que en estos momentos resulta especialmente revelador. Viendo el consorcio se entiende un poco más esta voluntad de censura, que claramente no venía de Marí, conocedor de la presencia de la obra mucho antes, sino de poderes por encima de él que le incitaron a no exponer públicamente Not Dressed for Conquering / Haute Couture 04 Transport de Inès Doujak. Muy triste que esos poderes políticos pesen más que el libre pensamiento en un lugar público y de referencia en el ámbito del arte.

Cuando ocurrió el atentado de Charlie Hebdo hace meses me vino algo a la cabeza. Te dedicas a la cultura y muchas personas ningunean tu trabajo, pero un día tocas una tecla determinada y te acaban volando la cabeza. La cultura tiene poder, más del que la sociedad cree muchas veces. Si no, no habría censura, ni atentados, ni muertos, ni esculturas destruidas en el medio oriente. Tal vez esta sea una de las pocas lecturas positivas que se puedan sacar de todo esto.

Aquí el manifiesto de los alumnos del PEI con firmas de apoyo.

ARCO & CO II

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No hay viaje a Madrid (primera parte aquí) que no pase por las exposiciones del Reina Sofía. Tanto Daniel G. Andújar (Sistema operativo) como Juan Luis Moraza (república) tienen dos expos potentes que merece la pena ver.

La primera, Sistema operativo, trata sobre la vigilancia de nuestros días tras la aparición de internet, el avance que puede ir en contra de la privacidad y moldear un nuevo paradigma. Se reúnen tanto obras antiguas como nuevas. Las primeras hacen que nos demos cuenta de como Andújar, desde el net-art, captó a finales de los 90 lo que se avecinaba, con discursos que hoy no nos sorprenden por ser temas que hace años que se encuentran sobre la mesa: reproductibilidad de las información, nuevo coleccionismo virtual, copyright… Las más nuevas, en cambio, suponen una vuelta de tuerca más sobre esa ausencia de privacidad, la escasa diferencia entre espacio público y privado y como se crean nuevas jerarquías y estructuras sociales.

Una de esas es Picasso Comunista (2012), que muestra archivos desclasificados que el FBI fue elaborando durante la vida del artista, por su posición ideológica. Los archivos se han desclasificado de forma parcial, pues hay trozos tachados imposibles de leer. El FBI actuó como vigilante, casi como un historiador del arte involuntario, reuniendo hechos personales y artísticos de Picasso entendiendo esas dos esferas como una sola.

Mucho más compleja es república (sin mayúsculas) de Juan Luis Moraza. Sin texto ni guía para el visitante más que una hoja de sala con toda la lista de obras y su disposición, una gran cantidad de sus obras se sitúan trazando diferentes discursos, a veces entrelazados y relacionados siempre con la idea de república, es decir, la cuestión pública y ciudadana que atañe a todos los individuos. Moraza quiere despertar esa conciencia ciudadana que parece cada vez más dormida (¿conexión con Andújar?). Vemos, por ejemplo, urnas de votación dentro de otras, haciendo imposible el voto.

Otras obras, como Acorde (análisis) o los cráneos humanos deformes muestran órganos y partes del cuerpo descontextualizados, de acuerdo con el concepto de dividuo (seres divisibles). Son al mismo tiempo símbolos políticos y por tanto que exigen responsabilidad y participación social. Moraza busca el concepto antropológico en el que todo está relacionado con la persona y su lugar, en un juego de interior y exterior, cuerpo y contexto. A través de la escultura examina a su vez la sociedad contemporánea y el museo como laboratorio y lugar de autorreflexión de esa sociedad.

Por otro lado, en La Casa Encendida se pueden ver las obras de los artistas emergentes ganadores de la convocatoria de este año. A destacar Oriol Vilanova con Perder casi nada. Postales cerradas en su sobre original nunca enviadas ni abiertas plantean la duda de cuales son las imágenes que esconden. Se trata de postales de España, que coinciden con el boom turístico de mediados del siglo pasado. Nunca han sido abiertas, manteniendo cierto misterio y sobretodo estimulando nuestra imaginación. Como punto de partida, los tópicos del país del eslogan turístico “Spain is different”.

En Following the (Magnetic) North Pole Pep Vidal va en busca del Polo Norte real, magnético. Plantea, en su línea relacionada con la ciencia y los cambios imperceptibles de nuestro mundo, cómo algo que parece universal e intocable va cambiando de lugar de forma continua e impredecible. Se embarca en una aventura paralela a la de aquellos exploradores que fueron en busca del Polo Norte geográfico, cuestionando conceptos socialmente aceptados. Expuso también en en stand de L21 en ARCO.

ARCO & CO I

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Este año me cuesta más decir que ARCO es una excusa. Confirmo definitivamente que es más difícil escribir de algo que te gusta que de algo que no, y es que este año la feria anual me ha sorprendido gratamente. Si solía quejarme yo de la grandilocuencia de sus obras, su excesivo objetivo comercial (incluso sabiendo que sí, es una feria) y sus dimensiones no comisariadas bastante indigestibles, este año el discurso cambia.

Sin salirse de sus parámetros, he visto una feria con obras más interesantes y menos “espectaculares”. Teniendo el problema obvio de no ser un espacio para la lectura o la contemplación prolongada, como mínimo he visto bastantes cosas de las que me gustaría saber más. Tanto en ARCO como en JustMad, Colombia ha sido la protagonista, el país invitado de este año ha traído obras de gran variedad. Destacaría las galerías Sextante, Galería de la oficina y Doce Cero Cero.

Cabe destacar el Solo Projects dedicado a Latinoamérica. La novedad de este año ha sido que el comisariado (Marcio Harum, Magali Arriola, Sharon Lerner y Tobias Ostrander) estaba acotado en tres temas: reinterpretación de las vanguardias históricas latinoamericanas, género e identidades no normativas y abstracción a partir de referentes propios. Pese a su amplitud, los tres temas ayudan mucho a acercarse a los trabajos con una óptica determinada.

Entre lo mejor de esta sección se encuentra el proyecto Callejón Oscuro de 80m2 Livia Benavides. Dentro de la temática queer, el artista Sergio Zevallos muestra entre otros una serie fotográfica basada en el mundo del sadomasoquismo y la religión (Casona). Establece una relación entre ambos, por un lado, por el éxtasis vinculado con el dolor; por el otro, similitud formal y por último, por la blanquificación de piel que la Virgen local sufrió en su representación a lo largo de los años. Un proceso sutilmente violento, cercano al que todas las sexualidades no normativas sufren o han sufrido. Ha ganado, por cierto, el Premio illy Sustain Art

En cuanto a JustMad, parece hacerse intercambiado los papeles con ARCO este año. Excepto Colombia y algunas galerías más, la visita por la “feria de arte emergente” pasa sin pena ni gloria, con obras atrayentes para el comprador pero con escasos matices provocativos o críticos, a diferencia de otros años. Más metros cuadrados que ediciones anteriores, pero no mejor.

Segunda parte aquí.