ARCO & CO I

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Este año me cuesta más decir que ARCO es una excusa. Confirmo definitivamente que es más difícil escribir de algo que te gusta que de algo que no, y es que este año la feria anual me ha sorprendido gratamente. Si solía quejarme yo de la grandilocuencia de sus obras, su excesivo objetivo comercial (incluso sabiendo que sí, es una feria) y sus dimensiones no comisariadas bastante indigestibles, este año el discurso cambia.

Sin salirse de sus parámetros, he visto una feria con obras más interesantes y menos “espectaculares”. Teniendo el problema obvio de no ser un espacio para la lectura o la contemplación prolongada, como mínimo he visto bastantes cosas de las que me gustaría saber más. Tanto en ARCO como en JustMad, Colombia ha sido la protagonista, el país invitado de este año ha traído obras de gran variedad. Destacaría las galerías Sextante, Galería de la oficina y Doce Cero Cero.

Cabe destacar el Solo Projects dedicado a Latinoamérica. La novedad de este año ha sido que el comisariado (Marcio Harum, Magali Arriola, Sharon Lerner y Tobias Ostrander) estaba acotado en tres temas: reinterpretación de las vanguardias históricas latinoamericanas, género e identidades no normativas y abstracción a partir de referentes propios. Pese a su amplitud, los tres temas ayudan mucho a acercarse a los trabajos con una óptica determinada.

Entre lo mejor de esta sección se encuentra el proyecto Callejón Oscuro de 80m2 Livia Benavides. Dentro de la temática queer, el artista Sergio Zevallos muestra entre otros una serie fotográfica basada en el mundo del sadomasoquismo y la religión (Casona). Establece una relación entre ambos, por un lado, por el éxtasis vinculado con el dolor; por el otro, similitud formal y por último, por la blanquificación de piel que la Virgen local sufrió en su representación a lo largo de los años. Un proceso sutilmente violento, cercano al que todas las sexualidades no normativas sufren o han sufrido. Ha ganado, por cierto, el Premio illy Sustain Art

En cuanto a JustMad, parece hacerse intercambiado los papeles con ARCO este año. Excepto Colombia y algunas galerías más, la visita por la “feria de arte emergente” pasa sin pena ni gloria, con obras atrayentes para el comprador pero con escasos matices provocativos o críticos, a diferencia de otros años. Más metros cuadrados que ediciones anteriores, pero no mejor.

Segunda parte aquí.

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