Piedra, acero y Realismo

capella

David Bestué llena el espacio de La Capella con Realismo, una expo que trata la historia de la ingeniería española, y por tanto de la construcción. Un tema algo inusual en el arte que empezó gestándose con el propósito de investigar sobre física escultórica. Sin embargo, el reusltado puede leerse desde una mirada mucho más política.

Por un lado, en uno de los laterales de La Capella se encuentran una serie de carteles. A modo de eje cronológico explican de forma irónica, basada en citas y fotografías, la historia de la construcción española en los últimos tiempos. Desde la escuela de ingeniería hasta arquitectos famosos, la posguerra o la deconstrucción, es un amalgama cómico de despropósitos sobre como la disciplina de la ingeniería ha colapsado en España. El peso conceptual de la exposición está en este recorrido visual, pues brinda toda la información necesaria para entender de qué nos habla Bestué en la gran instalación de materiales.

Ésta, llenando el gran espacio expositivo, reúne multitud de elementos constructivos (puentes, cadenas, hierro forjado, agua del río Ebro en una botella de plástico…), combinados de forma muy escenográfica. El peso formal de la propuesta se encuentra aquí. Son formas casi escultóricas y de grandes dimensiones que aportan un valor tangible. Están en un lugar no propio, fríos y desordenados, familiares y extraños al mismo tiempo.

Esto de cambiar cosas de su lugar y la ironía con trasfondo político es algo que Bestué ya hacía junto a Marc Vives hace años. Sin ir más lejos, las Acciones en casa que trastocaban el orden mental de un espacio cotidiano e insertaron a Bestué/Vives en el contexto de arte contemporáneo de Barcelona. Qué mejor lugar que el de una capilla gótica en el centro de esta ciudad para conjugar elementos constructivos que nos recuerdan lo absurdo en una exposición vinculada con el contexto actual.

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Nuevas estructuras y nueva temporada

Hace cosa de un mes asistí por primera vez en la vida a un Instameet. Sí, una reunión de Instagramers. Cosa de amistades metidas en el tema, ya que yo utilizo la famosa aplicación bastante poco y sin ninguna meta en concreto. Se trataba de Regenerate14, un evento organizado por The Lab Magazine en el hostel berlinés Generator que tenía como objetivo ganar clientes y renovar su aspecto.

Se trataba de música, alguna perfomance y sobretodo instalaciones por varios rincones del hostel encargadas a unos cuantos artistas. Todas eran muy vistosas y enfocadas a ser fotografiadas. Los instagramers en cuestión asistían y publicaban fotos con el hashtag adecuado y así el hostel conseguía publicidad. Muchos de los asistentes eran instagramers de varias procedencias con miles de seguidores, algunos ya se conocían de otros meetings y de interactuar a través de la aplicación. Hay empresas que debido a su gran cantidad de seguidores, les encargan que fotografíen cosas o eventos de forma remunerada, pequeños encargos de gran difusión y coste mínimo para las empresas igual que pasa con tantos bloggers que promocionan productos.

La sensación ese día en el Generator Hostel era de fiesta y de inauguración. Todo puede verse como bastante banal, una forma de pasar el rato y establecer lazos sociales, pero también de negocios. Conseguir seguidores nuevos, y conocer instagramers influyentes. Aquí es donde todo se mezcla: acto social, acto de negocios, acto festivo. Y uno hace fotos de su día a día mezcladas con encargos para empresas. Los límites entre lo verdadero y lo falso, lo real y lo irreal se desdibujan tanto que casi dejan de existir.

Podríamos decir que hoy empieza oficialmente la temporada artística en Barcelona, como, intuyo, en muchas otras ciudades. Tras el verano se reanuda el ritmo de inauguraciones incluyendo la posterior fiesta de las galerías de Art Barcelona en La Capella. Allí se mezcla de nuevo la fiesta, la inauguración, la vida personal y la profesional. Por desgracia, en arte contemporáneo la mayoría de veces ni siendo un buen profesional puedes ganarte la vida: hay poco publico, cada vez menos subvenciones y las empresas no suelen invertir.

¿Es lícito vivir siempre de subvenciones?¿Hace falta acercarse a un público más amplio? ¿Hay que conseguir inversión privada? ¿Puede hacerse sin rebajar la calidad? Unas preguntas eternas. Lo que es seguro es que las estructuras están cambiando, quizás a mejor. Los nuevos negocios surgidos en la web 2.0 podrían ser inspiradores para todo el sector cultural. ¿Alguna idea para esta recién estrenada temporada?